ELLA.

Ella, la más bella flor de primavera, verano, otoño e invierno. Ella, sin comer azúcar ya era lo más dulce de este mundo. Ella, siempre con su sonrisa y su brillo en los ojos. Ella, que hablaba mirando. Ella te llenaba de besos hasta decir basta. Ella murió con los 90 cumplidos, con el trabajo bien hecho y acabado, acabadísimo. Nunca estuvo sola. La última vez que la vi brillaba más que el Sol, nunca la había visto tan satisfecha. La mujer perfecta. Después de una vida tan larga y después de conocer a tantísima gente murió rodeada de los que más la quieren. Ella empezó a formar su familia a los 15, cuando conoció al hombre que la haría feliz para siempre y después de 4 hijos, 7 nietos y 4 bisnietos al verlos a todos reunidos en sus ojos se podía leer felicidad, hasta el último día se podían ver parte de sus sueños cumplidos. Ella, la mujer que estaba orgullosa de todos y cada uno de los que hemos tenido la suerte de poder formar una gran familia a su lado, entre sus brazos, entre su cariño, bajo su cuidado, bajo su protección. Ella, la mujer que lo había echo todo y a la que tanto dolor le provocaba hacerse mayor y verse cada vez menos independiente. Ella, la mujer con la que se podía hablar de todo, la que compartía todo lo que sabía, con la que no dejabas de aprender. Ella, la mujer que quería a pesar de todo. Ella, la que te animaba a perseguir tus sueños. Mi ejemplo a seguir. Ella, la mujer que me enseñó muchos de los valores que sigo en mí día a día. Ella, la persona que a pesar de todo siempre tenía una sonrisa para ti, una palabra bonita. Ella, la persona de la que he aprendido tanto, ella la persona por la que haría lo que fuera. Ella, la mujer con la que más buenos recuerdos tengo. Ella, que hace que constantemente quiera volver a ser una niña y jugar juntas toda la tarde o toda la vida. Ella, la mujer más importante de mi vida, la que más me ha marcado, a la que me quiero parecer. Pura sabiduría. Pura historia, pura lucha, puro sacrificio. Puro amor.

FELIÇ DIA MUNDIAL DELS AVIS!

Siento

Cerrar los ojos y sentir, simplemente sentir. Sentir el momento, sentirte a ti, sentirme a mí. Amoldarme para vivir, amoldarme para sentir. Respirar, no pensar y dejarme llevar. Desear que sea eterno, desear volver, desear. Respirar, cerrar los ojos y sentirnos uno, sentir que este momento es nuestro, sentir que no se acabará. Jugar, experimentar y ver como nos podemos acoplar, como podemos ser uno, experimentar lo que puedo llegar a hacer con mi cuerpo.
Si no te amoldas a las piedras, no las podrás superar.

Eternidad

La muerte decidió arrebatarme a 4 pilares bases de mi vida. Todas las «pérdidas» fueron igual de dolorosas y 2 demasiado seguidas. Pero tengo que admitir que pensaba que un pilar sería eterno.
Pensaba que estaría, con su sonrisa, iluminando mi boda. Pensaba que sería la madrina de mis hijos, de las primeras personas en cogerlos, quien les explicaría cuentos de tiempos remotos, cuando todo era más oscuro, pero la gente menos egoísta, tiempos en los que la vida pasaba por delante de los ojos y no a través de una pantalla, historias para dormir, historias fantásticas. Pensaba que sería la primera persona a quien le explicaría nuevos proyectos, viajes, trabajos, preocupaciones y alegrías.

Pero confundí eternidad con inmortalidad. Nadie es inmortal, pero Ella es eterna.
Sé que, aunque no de la manera que esperaba, estará el día de mi boda, que conocerá a mis hijos y que juntas compartiremos momentos, viajes, proyectos, preocupaciones y alegrías, sobretodo alegrías.

Y es gracias a Ella que no me da miedo pensar en la muerte. Sé que un día moriré, pero esa idea ya no me asusta, porque sé que, llegado el momento, ella estará esperándome, como cuando era pequeña y me venía a recoger a clase y así, cogidas de la mano, juntas, como siempre hemos hecho, caminaremos hacia la eternidad.